domingo, 16 de enero de 2011

Crimen y Castigo - Fyodor Dostoyevsky

Incluso para redactar una reseña hay que estar de un humor en particular, como para iniciar este clásico para el que tuve que armarme con determinación de empezarlo y pasara lo que pasara terminarlo. Quizás un poco mal predispuesta, lo admito.

Mi primera impresión fue que la cantidad de personajes que entraban, pasaban y salían de escena con detallada descripción desde vestimenta a biografía sobrepasaba mi capacidad de retención de información.

Un reto barroco y abigarrado para mi costumbre, estoy malacostumbrada a la narrativa veloz sin detalles, motivo para dejarme maravillar por Dosto, su capacidad para elevar un relato al espectro de lo real a través de su afanosa descripción.

Leer Crimen y Castigo es hacer de testigo, ese el papel del lector, un testigo mudo e impotente que sigue el desarrollo de la incógnita de si el crimen es una patología o una inclinación personal.

"Raskolnikof se preguntaba si era esta enfermedad la que motivaba el crimen, o si el crimen, por su misma naturaleza, llevaba consigo fenómenos que se confundían con los síntomas patológicos. Pero era incapaz de resolver este problema."

"Estamos en presencia de un acto siniestro y fantástico. Este crimen lleva el sello de nuestro tiempo, de una época en que el corazón del hombre está trastornado; en que se afirma, citando autores, que la sangre purifica; en que sólo importa la obtención del bienestar material."… "Es el sueño de una mente ebria de quimeras y envenenada por una serie de teorías. El culpable ha desplegado en este golpe de ensayo una audacia extraordinaria, pero una audacia de tipo especial."

Con este pretexto Dostoyevsky narra un país, un tiempo con sus habitantes, costumbres y paisajes, es prácticamente un testimonio histórico y a su vez el reflejo de aquello que es humano y no cambia, y pone por escrito ciertas expresiones que no son otra cosa que radiografías de la naturaleza individualista del hombre:

"Todo depende del medio, del ambiente. El medio lo es todo, y el hombre nada.", "Yo soy un hombre, y lo soy precisamente porque me equivoco.", "La ciencia me ordena amar a mi propia persona más que a nada en el mundo, ya que aquí abajo todo descansa en el interés personal."

Todas perfectas para frases célebres.

Sobre su Rusia, Dosto en voz de sus personajes expresa que "El pueblo se entrega a la bebida; la juventud culta se marchita o perece en sus sueños irrealizables: se pierde en teorías monstruosas. Los demás se entregan a la disipación. He aquí el espectáculo que me ha ofrecido la ciudad a mi llegada. De todas partes se desprende un olor a podrido..."

"Los rusos, Avdotia Romanovna, tienen un alma generosa y grande como su país, y también una tendencia a las ideas fantásticas y desordenadas. Pero es una desgracia poseer un alma grande y noble sin genio."
Dato curioso: En alguna parte menciona ‘vacas locas’ y pasó por mi mente la idea de averiguar desde cuándo se nos dice que existe esta enfermedad vacuna y compararlo con el dato que deja caer el autor. Una tontería, pero cada una todas juntas son las que le dan la tridimensionalidad atemporal al relato.

También habla de una mentada peste, tan de moda estos días: “Creyó ver el mundo entero asolado por una epidemia espantosa y sin precedentes, que se había declarado en el fondo de Asia y se había abatido sobre Europa. Todos habían de perecer, excepto algunos elegidos.”

*****************************Spoilers***********************************

En cuanto a nuestro protagonista, para mi gusto Raskolnikof no es más que un desnutrido soberbio absorbido por su infatuación seudo intelectual que se me hizo insoportable como una tortura, y que al final no obtiene el castigo que verdaderamente se merece, pero como escribe Dosto: "Si rechazas a un hombre, no podrás obligarlo a enmendarse, y menos si se trata de un muchacho."

Así que el final del libro enterneció mi corazón al punto de casi casi perdonar a Rodia porque "Al razonamiento se había impuesto la vida."

Para no influir en la imagen de Rodia, con mi profunda antipatía, aquí les dejo al propio Raskolnikov hablando de sí o consigo mismo, para que hagan sus propios juicios:


"¡Ah! Yo no soy más que un gusano atiborrado de estética. Sí, un verdadero gusano y nada más."

"pero Raskolnikof era joven, escéptico, de espíritu abstracto y, por lo tanto, cruel,…"

"Lo que sucede..., sí, esto es..., lo que sucede es que soy orgulloso, envidioso, perverso, vil, rencoroso y..., para decirlo todo ya que he comenzado..., propenso a la locura."

"Vi con claridad meridiana que era extraño que nadie hasta entonces, viendo los mil absurdos de la vida, se hubiera atrevido a sacudir el edificio en sus cimientos para destruirlo todo, para enviarlo todo al diablo... Entonces yo me atreví y maté... Yo sólo quería llevar a cabo un acto de audacia,"

"Y ahora sé que quien es dueño de su voluntad y posee una inteligencia poderosa consigue fácilmente imponerse a los demás hombres; que el más osado es el que más razón tiene a los ojos ajenos; que quien desafía a los hombres y los desprecia conquista su respeto y llega a ser su legislador. Esto es lo que siempre se ha visto y lo que siempre se verá. Hay que estar ciego para no advertirlo."

"«Me ha ocurrido una desgracia; he sufrido un error en mis teorías filosóficas.»"

"Para huir de este deshonor estaba dispuesto a arrojarme al río, pero en el momento en que iba a hacerlo me dije que siempre me había considerado como un hombre fuerte y que un hombre fuerte no debe temer a la vergüenza."

"Me someto a la ética, pero no comprendo en modo alguno por qué es más glorioso bombardear una ciudad sitiada que asesinar a alguien a hachazos. El respeto a la ética es el primer signo de impotencia. Jamás he estado tan convencido de ello como ahora. No puedo comprender, y cada vez lo comprendo menos, cuál es mi crimen."

"Pero, por más que quería mostrarse severo consigo mismo, su endurecida conciencia no hallaba ninguna falta grave en su pasado. Lo único que se reprochaba era haber fracasado, cosa que podía ocurrir a todo el mundo. Se sentía humillado al decirse que él, Raskolnikof, estaba perdido para siempre por una ciega disposición del destino..."

"Tengo la conciencia tranquila. Sin duda, he cometido un acto ilícito; he violado las leyes y he derramado sangre. ¡Pues cortadme la cabeza, y asunto concluido!"

"En cambio, yo no supe llevar a buen término mi plan... y, en verdad, esto demuestra que no tenía derecho a intentar ponerlo en práctica."

….

2 comentarios:

calzafive dijo...

Las citas son tentadoras, hay que meterle el pecho a este clásico. Vale destacar que me salté los spoilers. Hubiese preferido que opinaras más y citaras menos.

Maravilloso Desgarro dijo...

Gracias
Y yo que pensé que me la estaba comiendo.

Sucede que el libro es muy denso en frases, cada una te lleva un nivel más adentro de la trama, una trama muy psicothriller y me parecia menos develador poner citas que opinar que Rasñolnikov es un loco imbécil con suerte.

Tomarè en cuenta el buen consejo para la próxima reseña.