viernes, 28 de octubre de 2011

La Carta Esférica


La Carta EsféricaLa Carta Esférica by Arturo Pérez-Reverte
My rating: 3 of 5 stars


Quizás ya he leído mucho Pérez-Reverte porque se me hace evidente el andamiaje sobre el que monta sus historias.  Todo escritor (y sobre todo modernos y contemporáneos) tiene maña, método, técnica, estilo o como quieran llamarle; los buenos lo convierten en SU firma, los excelentes no te dejan verlo.




La Carta Esférica grosso modo es así: Pérez-Reverte toma un tema, digamos la navegación marítima, nos la enmarca en un período monárquico español/europeo con todas las refrencias históricas que implique y nos embute todos los tecnicismos hasta que es imposible leer la novela sin un diccionario a mano para poder entender de qué demonios nos está hablando, lo que por cierto no tiene nada de malo y es una delicia para los curiosos yonkis del aprendizaje, pero a veces, sólo a veces, sería agradable leer una página entera sin detenernos a curar la ignorancia.

Luego, mete a un héroe, casi siempre aporreado y desahuciado por la vida y desde un principio deja claro que sin esperanzas de nada, pero es el héroe y estoico transita la historia siendo el irremediable héroe, pone a una mujer: hermosa, inteligente, inalcanzable y mala por definición, introduce un villano antagónico, que no siempre es malo por definición sino por casualidad; en sus novelas Pérez-Reverte deja claro que Héroe y Villano en otras circunstancias serían íntimos amigos y en sus historias suelen guardarse respeto y hasta admiración a parte de ganas de matarse.

Agarra todo esto y lo mezcla un poco y luego los deja rodar por una pendiente hacia un desenlace inevitable, que produce esa sadomasoquista sensación de arrancarte la costrica.

El relato está lleno de referencias a otras novelas y a clásicos hasta el paroxismo. Siempre me han gustado los libros que mencionan libros, y esto es parte del estilo de Reverte: paga homenaje a la literatura, pero en este caso de tanto mencionar libros llega casi al punto del inventario. Todo exceso es un abuso, todo abuso aburre.

Coy es todos los héroes y Tánger todas las mujeres. Al menos el héroe y la mujer según la configuración revertiana vaciada por completo en Ulises y Penélope en esta ocasión. La Tánger a quien nunca conocemos, más que por las descripciones del narrador es una mujer compleja; un personaje apasionante y fascinante, mientras Coy es la personificación de un perro bueno y fiel.  Pérez-Reverte llega a definir a la mujer, todas las mujeres, un una sola… en un silencio y una sabiduría, hace un trabajo realmente hermoso y conmovedor.

La novela tiene un giro a partir de cual dejó de parecerme aburrida y cosechó todo aquello que venía sembrándose, todo se desató, el final es totalmente previsible se te entierra en el pecho hondo y profundo con todas aquellas imágenes de amor, deseo, aventura, fidelidad, traición, muerte, y desolación. Una verdadera tragedia.

Aunque amo, y seguiré amando a Reverte y a sus tristes héroes, La Carta Esférica peca de exceso, y a pesar de ello no deja de ser una aventura dramática y pintoresca.

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