sábado, 17 de septiembre de 2011

A Sangre Fría


In Cold Blood: A True Account of a Multiple Murder and Its ConsequencesIn Cold Blood: A True Account of a Multiple Murder and Its Consequences by Truman Capote
My rating: 5 of 5 stars

Este es el tipo de narrativa que sube la barra; me hace sentir que he desperdiciado cinco estrellas en muchos libros que realmente no lo merecen. Para calificar A sangre fría necesito al menos una estrella más, la honorífica.
Se le considera la novela que creó el género: nonfiction novel o novela de reportaje, por lo que mi apreciación no es pura charla de fanática deslumbrada, en la década de los 60´s se le consideró como ‘la novela más dura’.




Se trata de la reconstrucción periodístico-narrativa, por encargo del periódico New

Yorker, de los hechos reales del trágico asesinato múltiple de la familia Clutter (Hurbert, Bonnie, Nancy y Kenyon) en Kansas, el 15 de noviembre de 1959.


Va desde el crimen, las indagaciones, la búsqueda y presa de los asesinos Dick Hickcock y Perry Smith, el juicio y finalmente la ejecución.


La narración te abduce y te obliga a presenciar la absurda, brutal y muy triste historia del desperdicio de muchas vidas (las de los Clutter, las de los asesinos, las de otros pobres que se cruzaron en su camino) por 40 dólares, un talonario de cheques y algunos cachivaches sin valor…


Desde su investigación Truman Capote empatizó de tal forma con la familia que dejá claro, y como un homenaje eterno, que el mundo perdió a cuatro personas valiosas y queridas.


Cada persona del pueblo, cada entrevistado/narrador, hasta los policías y detectives obtienen un sitio en la historia que los hace entrañables.


Capote los pone a andar, respirar y sentir hasta el punto en que no parece que lo leyeras sino que lo estuvieses viendo a esas personas.


Sorprende la clase de Truman al ahorrarse los angustiantes detalles morbosos, administrarlos sabiamente, para dejar que fuese durante la confesión y en boca del asesino cuando nos enteramos qué sucedió aquella madrugada del 15 de noviembre.


Además del emocionante relato, la novela posee una breve fase ‘teórica’ en criminología, psicología, psiquiatría y leyes que trata de explicar lo complicado del caso: un crimen sin motivo aparente, criminales que se complementan y se acusan el uno al otro, mentes perturbadas sea por la esquizofrenia o por traumas cerebrales.


La historia contrapone dos realidades sociales que coexisten en aquel entonces y hoy en día, en Estados Unidos y en todos los países del planeta: por un lado los Clutter, sinónimo de orgullo, respetabilidad, bondad y prosperidad, y por otro lado Perry y Dick quienes son la encarnación misma del desarraigo, la pobreza, la envidia, la autocompasión y la violencia.


Es fascinante cómo Truman Streckfus Persons (verdadero nombre de Capote nacido en Nueva Orleáns, 1924, muerto en Los Ángeles, 1984… -casualmente Smith quería ser Perry O'Parsons en sus sueños de gloria escénica-) se hace invisible en su relato.

Comparte con el lector cómo el título de su libro aparece dos veces en boca de dos ‘personas’: Dick Hickcock y de Richard Parr, dándonos a conocer que su historia se puso nombre sola.


Aunque el narrador es omnisciente, el autor ‘que hacía de la charla un arte y del chismorreo literatura’ (no tomaba notas en sus entrevistas para no poner nervioso al entrevistado, conversaba), asoma en su propio relato escondido en las palabras de Dick (nuevamente): “Nadie le viene a ver a él excepto usted  —dijo refiriéndose al periodista, que tan amigo era de Smith como de Hickock—.”


Lo que refuerza mi impresión de que el Truman Capote de “Soy un alcohólico, soy un drogadicto, soy un homosexual, soy un genio” que empezó a escribir para paliar la soledad de su aislamiento, se identificó realmente con los asesinos y especialmente con Perry Smith; identificado con esa parte freak, incomprendida, solitaria, resentida y prepotente ante un mundo mezquino que los abusa, rechaza y les quita oportunidades, les quita lo que consideran merecen por derecho, porque son mejores que todos los demás, simples cucarachas mortales….


En palabras del escritor “los conocía tan bien como me conozco a mí mismo”.


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