miércoles, 10 de agosto de 2011

Tormenta de Espadas

My rating: 5 of 5 stars

Más de mil páginas pero una vez que pasas la primera ni te enteras porque Martin conoce el secreto para mantenerte hipnotizado y expectante, deseando más y seguir adelante con el juego de tronos. Algunos lo comparan con la cocaína en sus reseñas. Compararlo con un buen chocolate o café también funciona. Cualquier cosa que te de mucho placer y no puedas soltar también funciona para explicarlo.




Se dice que este señor ha transformado la narrativa. Quizás. Para comprender esta sentencia mejor leer el prólogo de Festín de Cuervos (4to tomo), que es menos spoileroso que el prólogo de este tomo, pero explica perfectamente la receta de cómo nos hechiza autor, y más que eso nos predice qué podemos encontrar en la próxima narrativa contemporánea.

Sin embargo aquí hay más que una receta, hay mucho mucho muchísimo trabajo de construcción y esquematización de la historia que se lleva un mérito monstruoso.

Sigue llamándome la atención el aspecto religioso/mágico de la trama, que junto a las canciones, familias, costumbres, blasones, platos de alimentos, ropas describe no sólo una aventura sino culturas y sociedades. Fascinante.

Tormenta de Espadas avanza sobre el tablero de la saga épica sobre la sucesión del reinado de los siete reinos las ciudades libres y las tierras del más allá.

Tenemos entre los siete reinos, los pueblos libres y el más allá al menos 5 autonombrados Reyes mientras el pueblo llano de por medio es asolado por criminales y mercenarios que hacen de entretiempo al paso de los ejércitos y las batallas. Es un caos sanguinario de miseria. Hay hambre, desconcierto y un montón de loquitos que aprovechan la ocasión para acceder al poder o si quiera saquear tanto de aquí tanto de allá.

Ningún punto del mundo creado por Martin se encuentra a salvo ni en paz. La crueldad y la brutalidad están desatadas en una espiral de destrucción que está arrasando con todos por igual. Si no es el ejército de los leones, son los kraken, o los lobos, o los norteños, o los insurrectos, o los audaces, o las rosas, o las serpientes, o son el pueblo libre del más allá, o son sombras o son los zombies… Pero no hay un cachito de historia en la que no se muera, mutile, despelleje, corte la cabeza, envenene, encarcele, viole o traicione a alguien. Lo que hace de la historia un constante shoot de aventura, acción y adrenalina.

Como dice Meñique: en el juego de tronos hay jugadores y piezas. Mientras un personaje está armando una estrategia otro está intrigando y un tercero ya los tiene montados en la olla a los dos anteriores. Prácticamente no sabes de dónde va a saltar la rana y siempre te toma desprevenido, asustándote, entristeciéndote, emocionándote, entreteniéndote.

Estamos en manos de este escritor una vez que abrimos sus libros.

Como bien saben cada capitulo/episodio lo vemos desde la perspectiva y el punto de vista de un personaje, con este método Martin consigue que literalmente nos metamos en el pellejo de sus jugadores y piezas complicándonos mucho la tarea de amar u odiar a los personajes, no hay uno que no sea capaz de cautivarnos con algún aspecto de su historia personal.

Y quién es el héroe o heroína de la Canción de Hielo y Fuego. Quién prevalecerá? Quién sobrevivirá? Quién gobernará? Es esta incertidumbre ardorosa que mantiene el autor lo que garantiza el éxito de sus novelas.

El epílogo de Tormenta de Espadas es tan escalofriante que inmediatamente que lo terminé inicié la lectura de Festín de Cuervos, y si por mi fuese no haría otra cosa que leer esta saga.
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